¿Qué es el amor?
Es un sentimiento escurridizo, fluido e imprescindible que nos hace sentirnos vivos.
El amor es como una mariposa, no hay que cogerla, solo dejarla volar por su belleza.
No se puede poseer, controlar o encerrar en una jaula.
El amor es incondicional, dónde cada uno tiene su libertad.

Con esta introducción tan bonita damos paso a contaros la historia de amor de Ana y Juan, una entrañable pareja de La Mancha.

Ana, de Albaladejo (Ciudad Real) se desplazó hasta Trebol en Alcalá la Real (Jaén) porque ya nos conocía y quería que vistiéramos su día.

-“Cómo no podía ser de otra manera, confío ciegamente en vosotros para mi boda”

A mediados de enero, Ana venia acompañada por su madre y hermana, para elegir su vestido de novia. Elena, una de  nuestras asesoras nupciales,  empezó a probarle vestidos de la colección St Patrick. Y aunque todos le gustaban. Optó por el modelo Miriam, su larga cola (3 metros de largo),  su precioso tejido de encaje, su espalda con efecto tatto y la silueta de sirena que realzaba aún más su figura, hicieron que fuera su vestido de novia ideal.

 

Su madre, Remedios, también nos eligió para que la vistiéramos para la boda de su hija. Apostó por un vestido acompañado de levita. Realizado en crep y guipur en tono gris y malva. Del diseñador granadino Raffaello. Un modelo único y exclusivo ya que todo se hizo a su gusto y capricho. Obteniendo un resultado magnifico. Remedios estaba muy favorecida y estilosa.

¡Viva la madre de la novia!

En Junio, Ana volvió a probarse su vestido de novia, era la hora de ajustarlo y adaptarlo a sus medidas. Además había que elegir los complementos. Un kan-kan de lycra con forma de sirena para que le facilitara el paso.  Un velo extra largo  de tul con un acabado en puntas de encaje que igualaba al vestido de novia .Y aprovechamos para regalarle la liga azul que le traerá suerte.

Todos los complementos son importantes para completar el look nupcial.

La última prueba fue en Agosto, toda estaba listo para dar el Sí quiero, era el momento de entregárselo y desearle que fuera feliz hoy y siempre.

Llegó el gran día: 9 de septiembre 2017.

Ana, bellísima, radiaba felicidad. Llegaba acompañada de su padrino a la puerta de la Iglesia de Santiago Apóstol de Albaladejo (Ciudad Real).

Allí la esperaba, Juan, impaciente y nervioso por ver a la que en breve iba a ser su esposa. Muy elegante y apuesto con un traje en tonos azulados de la mano de su madrina.

Al fin, llegó el gran momento ¡Vivan los recién casados!

A continuación,  fueron a celebrarlo con familiares y amigos a la Finca Lord Carrington. ¡Momentos inolvidables y vivencias únicas!

-“¡Todo fue perfecto!” Exclamaba Ana con una gran sonrisa. “Todo ha salido como queríamos”.

-“Gracias a todos por todo. Nunca olvidaremos este gran día.”

Agradecimiento y especial mención a unos fotógrafos excepcionales: @arroz en los bolsillos