“LA TREBOLBODA”

Siempre recordaremos aquel ocho de Junio de dos mil diecinueve como un día efervescente y lleno de emoción. ¡Gracias a todos los que nos acompañasteis! Os queremos.

Desde éste blog voy a contaros cómo se vive una boda en primera persona. Todo lo que son los previos, los preparativos, las tomas de contacto, información, etc.  Con esto simplemente intento ayudar a todos los que tenéis pensado pasar por el altar (ya sea de forma religiosa o civil). Seguro que aquellos que ya os habéis casado os sentiréis identificados con muchas de nuestras vivencias.

 

CAPÍTULO I: LOS NOVIOS

Nos presentamos, somos Elena & Carlos, una pareja que se conoció en el festival del ZaydinRock allá por el año 2014… Desde entonces hemos sido como uña y carne y tras llevar varios años de convivencia,  un día Carlos me sorprendió pidiéndome matrimonio de una forma un tanto distinta: Ilustró nuestra historia en viñetas de comic y posteriormente la imprimió y doblo hasta meterla en una cajita de anillo. Yo al abrirla no podía parar de reír y llorar de emoción a la misma vez… Fue tan emotivo que cada vez que lo recuerdo se me pone la piel de gallina.

 

 

En Navidad se lo comunicamos a la familia y amigos. Todos se quedaron sorprendidos porque no se lo esperaban. Inmediatamente nos pusimos en contacto con el restaurante y la Iglesia. Es lo primero que hay que dejar cerrado y en buena parte os condicionará la fecha del enlace. El resto de los preparativos ya vendrán después.

 

La elección del vestido de novia

No es tarea fácil decidir que vestido lucir el día de la boda y menos cuándo te dedicas al mundo nupcial. Llevó 20 años vistiendo a todo tipo de novias y ahora me tocaba a mí. Tenía claro lo que quería y lo que no, por lo que me puse a mirar las colecciones de nuestras marcas.Pero lo que yo buscaba era un vestido sin muchos adornos ni brillos, que fuera original pero sin rozar lo estrambótico y que favoreciera la figura.

Contacté con un nuevo proveedor: ValerioLuna. Se presentó en TREBOL con las fotos de la nueva colección 2020 y…¡Eureka! Me enamoré de un vestido precioso: El modelo Carola. Era ideal: Mangas ¾, escote en espalda de lo más juvenil y confeccionado en pique de seda, lo que le daba un gran realce  (“Muy estructurado y arquitectónico” Cómo me dijo Marisa, una invitada de la boda). Además lo que más me gustó es la falda de tul que se dejaba entrever, a la cual decidí darle color. Me atreví a sustituir el color blanco por un rosa empolvado. También eliminé las aplicaciones de flores y brillos que tenía en cintura y mangas. Quería que fuera sobrio y sencillo. ¡Menos es más! La cola tenía una caída de dos metros; Suficiente y proporcionada con mi altura. Además le incluimos varios broches para que se pudiera plegar y recoger según el momento y la necesidad. La falda de tul también era desmontable. Hay que pensar en todos los tiempos de su uso… ¡Ah! Y prescindí de kan-kan. No era necesario, al ser evaseé tenía ya de por sí suficiente vuelo para dar el paso.

A día de hoy éste es uno de nuestro proveedores nupciales “Made in Spain” más potente, que abarca tanto los vestidos de novia como los de fiesta.

 

El Velo o los velos

Usé un velo doble, o lo que es lo mismo, un velo blanco unido a un velo rosa empolvado. Me apetecía que la espalda y la cola tuvieran ese dulce tono rosado y se me ocurrió que sería una idea muy original el que me bordaran en el velo blanco la frase de nuestra boda: “Toda bonita historia comienza con un Sí, Quiero, Elena y Carlos 8 Junio 2019 ”.  Para esta labor conté con ibernovia, nuestro proveedor de complementos nupciales de toda la vida. Las tres niñas (mis sobrinitas) eran las encargadas de llevarlo entre sus manos. El resultado…  Un look espectacular.

 

 

Para el pelo opté por una peineta de plata con una flor nacarada y un cierto toque de swarovski. Tenía decidido que me iba a dejar el pelo suelto. No soy de moños y en mi día a día nunca me recojo el pelo. Para la boda tenía que ser yo misma, sin disfraces ni peinados extraños. Dos trenzas sujetaban el velo y la peineta… en definitiva un peinado muy natural y sin artificios. Conté con las profesionales del grupoM. Mis peluqueras de confianza. (También me maquillaron).

 

El ramo  de novia lo quería de tréboles por darle un toque más simbólico pero no era posible como tal, por lo que contacte con decoflor y me recomendó apostar por eucalipto que emula perfectamente el trébol y se podría acompañar de rosas empolvadas y astilbe granate, craspedia, anthius, euryngium azul y verdes africanos.

 

 

 

Las alianzas de la boda eran de pandora, adquiridas en joyería castillo. La de Carlos era la tradicional y la mía, emulando dos alianzas entrelazadas, lucía tallada la inscripción “I love you”.

 

Las arras: Trece monedas plateadas que se introdujeron en el cofre para que los sobrinitos las llevaran al altar. Eran de cuándo mis padres se casaron y ya las usaron mis tres hermanos anteriores… Una tradición familiar que quería mantener.

 

Mención especial para los pendientes de oro blanco y brillante, herencia de mi madre. Ella se casó con esos pendientes puestos y también lo hizo mi hermana por lo que yo también tenía bastante claro que cuando me casase los iba a llevar.

 

Para los zapatos opté por unas sandalias de fiesta en piel con plataformas, muy cómodas a decir verdad, en color rosa-dorado coordinadas con el tul de mi vestido. Las localicé online en calzados dorado. La liga en azul, el color de la suerte y color que siempre nos acompañó en la boda: Alfombras, flores o incluso el chaleco del novio eran azules.

 

 

El perfume, ese aroma ultra-femenino, que me encanta y me trae tan buenos recuerdos es el de Escada (agua del sol) fue un regalo de cumpleaños que me hizo mi cuñada Gema y desde entonces no puedo salir sin el, es mi segunda piel.

 

 

 

El secreto mejor guardado, fue el/los vestido/s de novia. Nadie podía saber cómo era hasta que llegará el 8 de Junio. Ni familia, ni amigos, ni mis propias compañeras de Trebol. Era una sorpresa. Solo se lo enseñé a mi madre y hermana, que por abril estaba embarazada (y no quería que tuviera ningún antojo, jajaja). Pero el resto aunque insistían no les decía nada y ni sospechaban del color ni de que habría dos vestidos.

 

 

 

 

El escenario para vestirme fue mi tienda TREBOL, mi casa. El sitio en el que he crecido entre costuras. Elegí una de las salas de los vestidos de novias para usarla a modo de vestidor. Allí expuse todos los complementos haciendo un bodegón sobre la pasarela, como si de una exposición se tratara. Y el vestido quedó genial sobre un maniquí. Todo estaba listo para dar el ¡si, quiero!. Pero antes me hicieron  las fotos familiares en distintos lugares de la tienda, rodeada de los sobrinitos, hermanos, padres…un recuerdo inolvidable en mi corazón.

 

2º Vestido de novia

Me pareció muy acertado hacer un cambio de vestido de novia a media tarde. Justo antes de comenzar el baile. Quería estar comodísima y con movilidad. Para este caso opte por un vestido de estilo boho-chip o vintage. Era el momento de sacar la “hippie” que llevo dentro. El vestido estaba hecho de encaje con un forro de tono tostado, para que destacara el encaje marfil. También contaba con muchos flecos inspiración charleston años 20. Era ideal para bailar: No pesaba nada, era ligero y carecía de cola. La espalda quedaba sujeta con tirantes de guipur y el escote lucía decorado con detalles brillantes, casi como si fuera una gargantilla.

La firma que me lo distribuyó fue Valerio Luna. Se trataba del modelo “Camino” de la nueva colección 2020.

El novio y su traje

Carlos es arquitecto de profesión y caricaturista por devoción. Una persona tranquila y discreta, por lo que su traje tenía que transmitir indudablemente su personalidad. Un chaqué era lo ideal ya que no solamente aportaba elegancia, sino que también conseguía estilizar la figura de alguien alto y delgado como él. El elegido finalmente fue un traje de nuestra marca Roberto Vicentti. Carlos apostó por un clásico cuadro de gales, que a día de hoy es todo un clásico renovado, en contraste un chaleco en color celeste con corbata de cashmire de liney otro de nuestros proveedores.

Complementos masculinos

En la solapa el novio lucía unas florecitas en tonos burdeos, al igual que los pequeños, Alejandro y David, encargados de las alianzas y los anillos respectivamente.

Un detalle que no podía faltar es el de los gemelos con motivos musicales, como no podía ser de otra forma ya que Carlos tenía un grupo heavy llamado sombras del destino en el que estuvo desde los inicios tocando la guitarra eléctrica.

Elección de tirantes en lugar del típico cinturón. Elásticos y de color negro para coordinar con todo el conjunto, aunque bien es cierto que Carlos no estuvo muy cómodo con ellos ya que normalmente no los usa ( De acosta complementos)

Zapatos de calzados Jaypa, de piel negros, con suela antideslizante, cerrados con cordones y terminados con puntera redondeada. Listos para dar el gran paso de su vida.

El reloj de bolsillo, un regalo de mi abuelo Paco, que simbolizaba el tiempo que hemos pasado con todos los que no están aquí pero si en nuestros corazones.

 

 

 

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