CAPÍTULO II: LA IGLESIA

Casi tan importante como los novios son los invitados. Una boda no es lo mismo si no puede acompañarte toda la gente que quieres. Por ello hemos dedicado éste segundo capítulo a hablar de aquellos que nos acompañaron en éste día tan especial.

Las mujeres, todas muy elegantes y con unos looks de cocktail al tratarse de una ceremonia matinal y un banquete al aire libre. Optaron, como no puede ser de otra forma, por llevar pamelas y vestidos cortos. Los vestidos correspondían a una amplia gama de marcas de la tienda: Moncho Heredia, Betzzia, Koton

El protocolo dicta que si el novio lleva chaqué al menos seis varones miembros de la familia deben de llevarlo también y tal cual hicieron ellos, en distintos colores y diferenciándose del novio para no restarle protagonismo. Todos eran de nuestra marca Roberto Vicentti.

 

La madrina

Marielo, la madre de Carlos, lució un vestido largo en color azul Klein, confeccionado por nuestra firma #PalomaCamacho, con cuerpo drapeado en cintura y mangas transparentes de shantilly qué resaltaba su belleza. Llevó una mantilla negra bordada a mano por su bisabuela. ¡Una auténtica joya!… Cartera, guantes y broche todo en el mismo juego de colores.

 

El padrino(s)

Mi padre llevó un chaqué corto en tono azul oscuro con cuadros escoceses. Su chaleco y corbata de nuestro fabricante Roberto Vicentti mantenía un acertado contraste con dibujos en gris perla. De su brazo entré a la Iglesia, pero quién me acompaño todo el camino (Porque si, señoras y señores, fui andando y no en coche) fue mi hermano pequeño Alberto, el ángel de la casa. Desde que nació hace 26 años siempre hemos estado muy unidos y tenía especial interés en que fuera él mi acompañante.

 

Los niños, siempre tan inocentes, ingeniosos y ajenos a la moda. Decidimos que fueran vestidos igual que los hombres: Con chaqués. Aunque en este caso de color marino y con chalecos celestes como el novio. Se los confeccionó nuestra marca infantil Arax Gazzo

 

A las niñas las coordinamos conmigo, con vestidos de tul plumeti con mangas y portando un gran fajín en cintura en tono rosa empolvado al igual que mi vestido. Quería que fueran como unas mini-novias. Los vestidos eran de Carmy, una marca especializada en comuniones que también trabaja con nosotros.  En el pelo les pusimos una gran corona floral en los tonos rosados de nuestros complementos Anavig. Los zapatos por su parte eran de charol rosa de la tienda alcalaína Rayuela

 

En Alcalá la Real, frente al parque los Álamos, se ubica la Iglesia de San Antón del s.XVIII y junto a ella la ermita del Cristo de la Misericordia.  Una construcción pequeña, acogedora y de una belleza monumental. Ésta iglesia me evoca grandes recuerdos de mi infancia… allí era donde iba todos los fines de semana a recibir misa y catequesis.

 

 

En la parte superior de la entrada se sitúa la zona del coro, que sirvió para que un grupo de amigas y sus hijos nos sorprendieran cantando con sus voces acompañadas de flautas y guitarras a nuestra llegada. Aquello supuso un momento especialmente emotivo y es por ello por lo que les agradezco enormemente tan bonito gesto.

 

 

 

Nuestros sobrinos nos ayudaron con las arras y las alianzas y nuestros amigos y familiares nos hicieron las lecturas. Momentos entrañables todos ellos, como también lo fue la firma de nuestros testigos.

 

El párroco D. Francisco Javier oficio una ceremonia llena de rituales, lecturas y ofrendas.

 

 

Fue una misa “atípica” porque teníamos mucha afinidad y confianza con el cura y nos hizo pasar muy buenos ratos. Incluso tuvimos la suerte de hacer el ritual del velo, un acto que se realizaba en las bodas cristianas hace muchos años. El emotivo momento de la toma del sacramento se produjo en pleno altar y mirando a nuestros invitados.

 

Los testigos fueron Cecilia y Fiti, sin ellos nuestra historia no hubiera existido. Fiti, el “celestino” que nos presentó y Cecilia la confidente, siempre apostando por nosotros. Me faltan halagos para definir todo lo que son para nosotros.

 

 

 

En la salida se encontraba una gran cesta llena de bolsitas de arroz, así como cañones de confeti. Todo decorado con flores, panyculata de colores así como plantas y cestos de mimbre comprados en Decora10

La entrada y pasillo estaban decorados con una gran alfombra azul ducados y tanto en el altar como en los bancos predominaban las flores de colores rosas y azules. Puestas con mimo y cariño por Decoflor.

 

Si deseas leer el anterior capitulo titulado la TrebolBoda: Elena& Carlos, en el que explico cómo empezó todo, puedes hacerlo aquí.

Y si quieres continuar con en el siguiente capítulo III  narro como fue la celebración en el banquete. Pincha para verlo aquí